El río suena…

“Cuando el río suena agua trae”. El dicho parece más que apropiado para definir las sensaciones que dejó la audiencia de conciliación que representantes de La Pampa y Mendoza mantuvieron este miércoles en la Corte Suprema de Justicia en el marco de la causa en la que se debate por qué el Atuel, siendo un río interprovincial, sólo corre por una provincia.

En efecto, el día después puede concluirse que la posición de La Pampa se vio fortalecida, análisis que parecen compartir en Mendoza, donde rápidamente buscaron instalar la idea de que las pretensiones pampeanas son exageradas y hasta caprichosas como atajo para escapar al debate de fondo: cómo es posible que una provincia disponga unilateralmente de un recurso natural que comparte con otra. Este intento de eludir la discusión de fondo que exhibieron los mendocinos no pasó desapercibido. De hecho, las preguntas referidas a la interprovincialidad del río que hicieron los jueces pusieron claramente en aprietos a Cornejo y compañía. Quizás por eso también, trascendió extraoficialmente que la solución apuntará a crear un Comité de Cuenca que sería controlado conjuntamente por la propia Corte y el Estado Nacional. También fue un éxito pampeano llegar a la Corte con el reclamo, puntualmente porque la provincia ha sido generalmente postergada en detrimento de otras con mayor cantidad de votantes. Como Mendoza, por ejemplo. El arribo del tema a la escena pública también es un dato alentador para La Pampa por dos motivos: por un lado porque fue producto de un trabajo mancomunado entre representantes políticos, legales, científicos y de las comunidades directamente afectadas; por el otro porque expuso ante el país la desaprensiva política del gobierno mendocino, que cuando tiene agua de más la suelta e inunda o atesora y provoca sequía. Aunque quizás no haya sido la intención, este miércoles quedó evidenciado que al Gobierno Nacional no le interesa demasiado resolver el conflicto, más allá de sus dichos. Ese desinterés no debe confundirse con imparcialidad: no atender un reclamo es avalar la postura del otro. Y fue evidente el desinterés: el subsecretario de Recursos Hídricos Pablo Bereciartúa estaba en la lista de expositores y abandonó la sala dejando en su reemplazo a una abogada claramente desinformada sobre la cuestión. De a poco, entonces, las cosas van quedando claras, lo que supone un primer paso en pos de la aplicación de Justicia. Es decir: el río suena. Esperemos que traiga agua.
“Un vínculo político que nos fortalece para planificar el desarrollo y reclamar lo que es nuestro”